EL TURISMO EN TIEMPOS DEL COVID-19


En los últimos días, hemos experimentado una escalada sobre las medidas de control y prevención para mitigar el contagio del virus COVID-19 a nivel mundial. En esta edición, Santiago González nos comparte las consecuencias que traerá la pandemia para el sector del turismo.

Por Santiago González


El turismo es una industria altamente susceptible a cambios en el entorno social, económico, político y de salubridad que rodea a los destinos y mercados emisores. En nuestra memoria existen ejemplos sobre el desplome en la actividad turística por ataques terroristas, caídas en los mercados, crisis sanitarias, pandemias, brotes de violencia o turbulencias sociopolíticas. A diferencia de otras industrias como la automotriz, la siderúrgica, o la de la moda en las que los efectos negativos se pueden anticipar y proyectar a meses o años, el turismo sufre efectos inmediatos a través de las cancelaciones o dudas sobre la factibilidad de realizar un viaje. Los inventarios en el turismo, son 100% perecederos, una habitación de hotel, un asiento de avión o un espacio disponible en un tour no ocupados, representan pérdidas económicas inmediatas para el que considero es el sector económico más sensible a cambios inesperados en el entorno.

La Organización Mundial del Turismo (OMT), calcula una caída de hasta el 35% en el total de viajes durante este año

En los últimos días, hemos experimentado una escalada sobre las medidas de control y prevención para mitigar el contagio del virus COVID-19 a nivel mundial. Cancelaciones de espectáculos, cierres de fronteras, medidas sanitarias en aeropuertos, restricciones sobre comunidades identificadas con altos niveles de contagio, búsquedas incansables para la identificación de los pacientes “cero” en cada región y discursos que caen en contradicciones por parte de autoridades que se niegan a reconocer una realidad inaplazable, marcan la cotidianidad en los tiempos del CORONAVIRUS.

La Organización Mundial del Turismo (OMT), calcula una caída de hasta el 35% en el total de viajes durante este año. El monto total por concepto de cancelaciones resulta incuantificable y la única certeza, es la de que cada día se acumulan las pérdidas de empleo e ingresos para el sector.

El clima de incertidumbre y miedo generalizado a viajar se puede transformar en la tormenta perfecta para el sector turístico latinoamericano. El brote del COVID-19 se suma a factores como el de la percepción negativa ante la seguridad en algunos destinos como México, Honduras y Venezuela por mencionar algunos y las turbulencias que atraviesan algunas aerolíneas en la región que han venido restando rutas y oportunidades de crecimiento. Las consecuencias que se anticipan son la desaceleración en las llegadas de turistas internacionales en cada país de la región, el estancamiento del mercado interno, mayores precauciones sobre las inversiones privadas y posibles reducciones sobre el PIB turístico.

Los inventarios en el turismo, son 100% perecederos, una habitación de hotel o un asiento de avión no ocupados, representan pérdidas económicas inmediatas.

Sería deseable que a partir de esta crisis actual, se pusieran en práctica mecanismos de coinversión con la iniciativa privada para multiplicar los recursos disponibles y poder reaccionar ante situaciones como la que enfrentamos. En países como EUA y Canadá, los fondos aplicados a la promoción internacional provienen en su mayoría de aportaciones voluntarias por parte de empresas beneficiadas por la actividad turística. Arrendadoras de autos, hoteles, restaurantes, parques de diversión y tour operadores locales participan en la definición de prioridades, estrategias y mecanismos de promoción. Ésta participación activa, garantiza el que los recursos vayan siempre atados al principio de rentabilidad sobre las acciones de promoción y no a corazonadas o intereses particulares como sucede en gran parte de los organismos turísticos de Latinoamérica.

El panorama que enfrentamos como miembros del sector turístico no resulta promisorio, aún no sabemos si la crisis tomará semanas, meses o años. La única certeza con la que contamos es sobre la necesidad de estar preparados y de la mano de expertos para desarrollar los planes de acción que habrán de incentivar los viajes en mercados sumamente lastimados por la pérdida de empleos y caídas en la actividad económica.


Santiago González es experto en turismo en Latinoamérica y lo puedes contactar a través de su correo electrónico: SGonzalez@phgconsulting.com

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